Hija...
Que hermoso el instante
en que por vez primera,
tu rostro de ángel,
mis ojos colmados de lágrimas,
pudieron ver.
Que dichoso el momento,
de ser madre por primera vez,
es que eres tú, mi niña,
que me das alegrías,
alegrías que no pensé que existían.
Mi corazón late cada día
por ti Amanda mía.
lunes, julio 18, 2005
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
