domingo, diciembre 30, 2007

Carta de Cristián Warnken


Cristián, yo también lloro.


Este texto lo escribió Cristián Warnken, carta escrita a su hijo Clemente (que ya no está con nosotros).

Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín". Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina", "mi Karencita hermosa", piropero precoz.
Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas.
Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.
Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.
Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

El Mercurio. Jueves 27 de Diciembre de 2007.

jueves, noviembre 01, 2007

Se viene Navidad


Estamos en noviembre, ya se ven hace algunos días los primeros tonos navideños… los rojos y verdes que son los colores que se usan mayormente.
Amanda ya tiene tres añitos, está gigante y cada día más linda y hermosa (es mi hija).

Está en una edad maravillosa y por supuesto cree ciegamente en el chilenamente nombrado “viejito pascuero”, aunque aún no con toda la historia pero ella sabe claramente que los niños que se portan bien son los que recibirán regalos del viejito pascuero.

No sé si será bueno estar con esta frase o ya casi consigna “si te portas mal el viejito pascuero no te traerá regalos” o “cómete toda la comida para que el viejito pascuero no se enoje”… en fin por lo menos hasta el minuto esas frases hacen efecto y rápidamente ella hace todo y se porta excelente (hasta que se le olvida)…

Necesito escribir lo que viví ayer con Amanda:
Como todos los días, salgo de mi trabajo a las 18:00 hrs., la paso a buscar al Jardín y nos vamos a la casita. Ayer llegamos cómo a las 18:40 hrs. y empecé a preparar la comida para las dos, estábamos solas así es que nos sentamos juntas en la mesa.
Preparé un platito con ensaladas: lechuga, quesillo, palta, lechuga y huevo duro… a ella le encanta todo eso pero a veces se niega a comer… en fin, se comió el huevo sin problemas y el quesillo y todo lo demás dijo que no le gustaba, entonces yo empecé a llamar al viejito: “Viejito pascuero, estás por ahí??? Necesito que vengas para que veas que la Amandita no se quiere comer la comida… no sé que puedo hacer viejito, pero no se está portando muy bien”… (cuando está Claudio, él lo llama por celular, más top… a mi el celular se me quedó en la oficina – para variar).
Ella cambia inmediatamente y empieza a comer lechuga como conejita (me da entre pena, risa y cariño, por el engaño y la ingenuidad)…
Pasó esto, comió un poco más y después le traje su postre, un posillo de frutillas… yo continué sentada disfrutando de la sobremesa, también comí frutillas… Amanda, al parecer, se cansó de comer su postre, bajó de la silla y se fue a la terraza… miró un rato para la calle y luego se subió un poco en el borde del balcón y empezó a gritar (no a toda voz, pero en un tono intermedio)… con su dulce voz de niña y con la pronunciación de su edad:

“vejito (se come la i) pascuero??? Señor pascuero??? La mamá no se quiere comer la comida… la mamá se porta muy mal, viejito no le traigas ningún regalo”… se da vuelta y me mira con sus ojitos colmados de picardía y de alegría… entonces yo qué más podía hacer????… reírme y reírme, abrazarla y decirle que es una fresca…y que la amo con todo mi corazón…

lunes, octubre 01, 2007

Cumpleaños Amanda

Amanda cumple tres años de vida…. Mi bebé esta cada día más grande… habla, habla y habla… está exquisita… ella me dice que es mi amiga. El 28 de Septiembre de 2007 cumplió tres años, lo celebramos en nuestro hogar con nuestros familiares más cercanos y amigos. Tuvimos un invitado especial, que acompañó a nuestra pequeña… Barnie….

Para mi también es una celebración, hace tres años que soy madre.... que top... ha sido lo mejor que me ha pasado en mivida, estoy feliz con mi hija, ella es el aire que necesito día a día.

A continuación una muestra fotográfica….