jueves, noviembre 01, 2007

Se viene Navidad


Estamos en noviembre, ya se ven hace algunos días los primeros tonos navideños… los rojos y verdes que son los colores que se usan mayormente.
Amanda ya tiene tres añitos, está gigante y cada día más linda y hermosa (es mi hija).

Está en una edad maravillosa y por supuesto cree ciegamente en el chilenamente nombrado “viejito pascuero”, aunque aún no con toda la historia pero ella sabe claramente que los niños que se portan bien son los que recibirán regalos del viejito pascuero.

No sé si será bueno estar con esta frase o ya casi consigna “si te portas mal el viejito pascuero no te traerá regalos” o “cómete toda la comida para que el viejito pascuero no se enoje”… en fin por lo menos hasta el minuto esas frases hacen efecto y rápidamente ella hace todo y se porta excelente (hasta que se le olvida)…

Necesito escribir lo que viví ayer con Amanda:
Como todos los días, salgo de mi trabajo a las 18:00 hrs., la paso a buscar al Jardín y nos vamos a la casita. Ayer llegamos cómo a las 18:40 hrs. y empecé a preparar la comida para las dos, estábamos solas así es que nos sentamos juntas en la mesa.
Preparé un platito con ensaladas: lechuga, quesillo, palta, lechuga y huevo duro… a ella le encanta todo eso pero a veces se niega a comer… en fin, se comió el huevo sin problemas y el quesillo y todo lo demás dijo que no le gustaba, entonces yo empecé a llamar al viejito: “Viejito pascuero, estás por ahí??? Necesito que vengas para que veas que la Amandita no se quiere comer la comida… no sé que puedo hacer viejito, pero no se está portando muy bien”… (cuando está Claudio, él lo llama por celular, más top… a mi el celular se me quedó en la oficina – para variar).
Ella cambia inmediatamente y empieza a comer lechuga como conejita (me da entre pena, risa y cariño, por el engaño y la ingenuidad)…
Pasó esto, comió un poco más y después le traje su postre, un posillo de frutillas… yo continué sentada disfrutando de la sobremesa, también comí frutillas… Amanda, al parecer, se cansó de comer su postre, bajó de la silla y se fue a la terraza… miró un rato para la calle y luego se subió un poco en el borde del balcón y empezó a gritar (no a toda voz, pero en un tono intermedio)… con su dulce voz de niña y con la pronunciación de su edad:

“vejito (se come la i) pascuero??? Señor pascuero??? La mamá no se quiere comer la comida… la mamá se porta muy mal, viejito no le traigas ningún regalo”… se da vuelta y me mira con sus ojitos colmados de picardía y de alegría… entonces yo qué más podía hacer????… reírme y reírme, abrazarla y decirle que es una fresca…y que la amo con todo mi corazón…

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